sábado, 14 de enero de 2017

América Latina en el laberinto de la crisis mundial del capitalismo

Esta crisis es también una crisis de alternativas porque, a estas alturas, ya no está tan claro, como parecía estarlo hace treinta años, que el socialismo sea la alternativa, y eso crea confusión en las filas de quienes no apuestan por los intentos de salida de la crisis a través de más capitalismo.

Rafael Cuevas Molina/Presidente AUNA-Costa Rica

La tendencia dominante en nuestros días es la de la continuidad y profundización de la  crisis del capitalismo en el mundo. Frente a nuestros ojos se tambalean gigantes corporativos como el Deutsche Bank, o surgen controversias como la del pago de impuestos de Apple a Irlanda por una cantidad que equivale a su presupuesto anual en salud. Mencionamos solamente a manera de ejemplo estos dos casos recientes, de hace no más de cuatro meses, como episodios de esta situación.

En este contexto, el problema central de nuestra época es esta crisis del capitalismo y las formas que ha asumió actualmente en su desarrollo. La más importante: la globalización neoliberal.

América Latina: un ciclo electoral decisivo

En lo más inmediato, las elecciones presidenciales en Ecuador no solo pondrán a prueba la legitimidad de la Revolución Ciudadana y el legado de Rafael Correa y Alianza País: su resultado también podría enviar un mensaje de esperanza para las fuerzas progresistas y nacional-populares que hoy luchan y resisten en todo el continente.

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Entre 2017 y 2018 se realizarán elecciones presidenciales y elecciones legislativas en 12 países de América Latina, y no resulta aventurado afirmar que en estos comicios estará en juego la reconfiguración prácticamente total del mapa político regional, así como la definición de nuevas relaciones y equilibrios de fuerzas políticas que determinarán, o bien la continuidad de la restauración neoliberal, o bien, triunfos claves del campo progresista y nacional-popular, que podrían dar nuevos bríos al giro posneoliberal iniciado en los albores de este siglo.

1875: “algunos errores útiles”. Proteccionismo, libre cambio y camino propio en José Martí

Hoy, como en 1875, el bien mayor para el número mayor. La economía que necesitamos es aquella que haga de ese criterio una prioridad para la asignación de recursos escasos entre fines múltiples y excluyentes, para asegurar el desarrollo progresivo de las fuerzas trabajadoras de nuestra América, aplicadas a la elaboración de sus productos.

Guillermo Castro H. / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad Panamá

“No estriba el amor patrio en afianzar la libertad: estriba en labrar un pueblo en que la libertad se afiance” José Martí [1]

1875 ha de haber sido un año extraordinario en aquella forja de sí mismo que fue la vida de José Martí. Cabe imaginarlo, quizás, como el año en que el metal fundido salió de su horno de origen en busca del molde que le diera utilidad y sentido plenos en el servicio a los pueblos de que formaba parte el suyo. Y ese primer momento de búsqueda tuvo lugar en el mejor escenario imaginable: México, donde la Reforma Liberal había generado las expresiones más intensas del conflicto entre reacción y progreso que allí vendría a desembocar en aquella peculiar síntesis– ilustrada por la convivencia bajo tutela estatal del cientificismo positivista y el catolicismo ultramontano - que encontró expresión política en la dictadura de Porfirio Díaz entre 1876 y 1910. Ya después sería Cuba el yunque, y el Partido Revolucionario Cubano el martillo que le darían a Martí su forma y su estatura definitivas.

México y las preguntas necesarias

¿Por qué seguir sufriendo cuando podemos de una vez revertir la realidad y dar paso a la democracia real constituyendo el gobierno del pueblo? Es tiempo de avanzar al México que necesitamos y deseamos, donde el gobierno sea del pueblo y emane de lo más profundo de nuestras necesidades.

Cristóbal León Campos / Especial para Con Nuestra América
Desde Yucatán, México

I

¿Puede Enrique Peña Nieto en verdad entender lo que sufre el pueblo por cada aumento cuando él vive como rey gracias a nuestros esfuerzos diarios, a nuestros precarios salarios y a los impuestos que nos cobran, impuestos que son justamente lo que paga sus grandes sueldos, viajes y demás lujos? ¿Se puede ser más cínico? ¿Por qué el gobierno federal elimina más de veinte mil plazas laborales y no disminuye los sueldos y bonos a los políticos y funcionarios públicos? ¿La reducción de sueldos a políticos y funcionarios públicos acaso no nos permitiría evitar eliminar esas veinte mil plazas? ¿Acaso seguir importando la gasolina no hace perpetuo el sometimiento de nuestra economía al mercado mundial y a los caprichos del imperio norteamericano? ¿No sería mejor construir las refinerías necesarias y producir nuestra gasolina y así poder incluso competir en el mercado? ¿Por qué en su discurso Peña Nieto nos amenaza con suspender recursos a los programas sociales y no menciona ningún ajuste al derroche burocrático y a las prebendas de sus aliados? ¿El discurso del miedo que utiliza el gobierno federal es su última táctica antes de terminar de implantar la dictadura? ¿Seguiremos como sociedad esperando la buena nueva que caiga desde arriba? ¿Cuánto más esperaremos para organizarnos y poner fin a tanto cinismo e hipocresía? ¿Por qué seguir esperando que nos den lo que está en nuestras manos construir? Es tiempo de hacer de nuestro porvenir un acto consciente de nuestro andar social.

México, rumbo al precipicio financiero

El porvenir de la economía mexicana se vislumbra bastante negativo tras el triunfo electoral de Donald Trump, que indudablemente causará estragos para las finanzas públicas de México, pero solamente mostró la vulnerabilidad de la economía nacional derivada de la desarticulación del sistema productivo, la corrupción y nuestra extrema dependencia de la economía de Estados Unidos.

Ulises Noyola Rodríguez / ALAI

Al cierre del cuarto año de gobierno de Enrique Peña Nieto, la deuda pública de México alcanzó un máximo histórico de 9.38 billones de pesos, monto equivalente a 50.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta situación pone de manifiesto la crisis estructural que padece la economía mexicana, agudizada a raíz del estallido de la crisis global en septiembre de 2008.

Desde mediados de 2014, las finanzas públicas fueron afectadas por la caída del precio del petróleo y el nivel de producción de Petróleos Mexicanos, ambos factores disminuyeron la participación del sector petróleo en el gasto público de 40 a 13% entre 2008 y 2016, con lo cual, se puso en riesgo el financiamiento de la inversión pública, el presupuesto de los estados y los programas sociales[1].

Guatemala: Los acuerdos de paz, luces y sombras

Me resulta equivocado decir que a 20 años de la firma de la paz no hay nada que celebrar en Guatemala. La implantación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) ha significado un cambio en la aplicación de la justicia en el país, decisiva en la lucha contra la impunidad y la corrupción.
 
Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

Entre las sombras de los acuerdos de paz,  se encuentra el que la situación agraria no ha variado  con respecto a la que existía antes del conflicto armado. Además Guatemala sigue teniendo una de las tasas tributarias más bajas del mundo. Al firmarse la paz se esperaba que en 2000, la carga tributaria alcanzaría el 12%.  La realidad fue que durante años la carga tributaria estuvo abajo del 10% y no sería sino hasta 2013 cuando  apenas alcanzaría el 11%. El resultado es la miseria y la desigualdad que se observa en el país.  De acuerdo a la Encuesta Nacional de Condiciones de vida de 2014, en Guatemala existen 15.6 millones de habitantes de los cuales el 59% se encuentra  en condiciones de pobreza, un 8% más de lo que se había registrado en 2006. La pobreza en el área rural es de 76% y entre la población indígena alcanza el 79%. Los pueblos indígenas son los más pobres entre los pobres: mientras que entre los ladinos (mestizos) la extrema pobreza alcanza el 23%, en la población indígena llega al 40%.

Ecuador: Elecciones con historia

Las elecciones del 19 de febrero de 2017 son cruciales para Ecuador y América Latina, porque precisamente están en juego dos modelos económicos: el retorno al empresarial o la continuidad del ‘socialismo’.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

La República del Ecuador nació en 1830. Durante el primer siglo rigió el sistema oligárquico, caracterizado por el dominio político de una élite vinculada a la propiedad de las haciendas, el comercio y la banca; la explotación social y laboral que acumuló riqueza en esa élite; la exclusión del voto para la mayoría de la población, incluso porque las elecciones fueron indirectas. Pocos son los gobernantes surgidos de elecciones y predominaron caudillos civiles o militares. La ‘democracia’ fue una declaración pintada en las sucesivas constituciones. Y entre 1916 y 1925 gobernaron presidentes de la ‘plutocracia’, por elecciones fraudulentas.

¿Qué se juega en las elecciones de Ecuador?

Ecuador inaugurará el calendario electoral 2017 para América Latina y el Caribe: el próximo 19 de febrero habrá elecciones presidenciales, decisivas para la región en su conjunto por lo que allí se pone en juego.

Juan Manuel Karg / Cubadebate

El correísmo, de la mano de la dupla Lenin Moreno-Jorge Glas, se juega la continuidad de la Revolución Ciudadana, que gobierna desde enero de 2007 en un verdadero “cambio de época” para el país, tal como le gusta llamar a su presidente, a raíz de las transformaciones operadas en la vida de millones de personas.

El pasado 3 de enero comenzó la campaña electoral. “El futuro no se detiene” es la principal consigna de la campaña de Moreno, haciendo hincapié en los logros de la “década ganada”, formulación tomada de lo que fuera el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina. La oposición conservadora a Correa, en tanto, se ha embanderado con la idea de “cambio”, inspirandose en la campaña de Macri, que forzó el ballotage y ganó la elección bajo la consigna de “Cambiemos” -y fugaces promesas, incumplidas a un año de gobierno-. Así, el banquero Lasso utiliza el poco creativo slogan “vamos por el cambio”, mientras que Viteri habla de un “cambio positivo”. Como se verifica, una campaña que se “argentinizó” a poco de comenzar.

¡Welcome, Mr. Trump! Aunque… ¿realmente “welcome”?

¿Volverán acaso las otrora fábricas del pujante Cinturón de Acero del Medio Este al ahora empobrecido y abandonado Cinturón Oxidado? ¿Dejarán los megacapitales de los paraísos fiscales de hacer sus negocios financieros para volver a invertir como los cuáqueros recién desembarcados del May Flower?

Marcelo Colussi / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Guatemala

Lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos, y viceversa”.
Charles Wilson, Secretario de Defensa con el presidente Eisenhower, 1953.

Desde el campo popular, en cualquier parte del orbe, es difícil, cuando no imposible, saludar alegre la llegada de un nuevo presidente a la Casa Blanca en Washington. Cuenta la historia que algún mandatario estadounidense salió la mañana de un lunes a hacer una gira por países amigos…, y a la tarde ya estaba de vuelta. El imperio no tiene amigos: ¡tiene intereses! Y los defiende a muerte, por cierto. Para eso están, entre otras cosas, las más de 6.000 cabezas nucleares que posee, posibles de hacer volar el mundo.

Empieza la era Trump…

Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la Organización del Estado Islámico (OEI o ISIS por sus siglas en inglés) es el “enemigo principal” de su país y que, por consiguiente, su primera preocupación será destruirlo militarmente. Para alcanzar ese objetivo, Trump está dispuesto a establecer una alianza táctica con Rusia.

Ignacio Ramonet / Le Monde Diplomatique

Unos días después del acuerdo entre Rusia y Turquía que permitió acabar con la interminable batalla de Alepo, leí en un célebre semanario francés el siguiente comentario: “La permanente crisis de Oriente Medio está lejos de resolverse. Unos piensan que la solución pasa obligatoriamente por Rusia, mientras que otros creen que todo depende de Turquía. Aunque lo que queda claro ahora es que, de nuevo y definitivamente –por lo menos cabe desearlo–, Rusia tiene en sus manos los argumentos decisivos para poner punto final a esa crisis”. ¿Qué tiene de particular este comentario? Pues que se publicó en la revista parisina L’Illustration… el 10 de septiembre de 1853.

2017 apunta hacia un mundo multipolar

La era de la hegemonía norteamericana y de neoliberalismo es, por definición, un tiempo de turbulencias e incertidumbres. Nadie ni nada permite prever con un mínimo de certidumbre ni el futuro inmediato, menos todavía el de mediano y largo plazo. Pero el cúmulo de acontecimientos permite proyectar a 2017 como un año en que se dibujará, con más claridad, el surgimiento de un mundo multipolar.

Emir Sader / LA JORNADA

El final de la guerra fría hizo que el mundo retrocediera al período histórico de la hegemonía británica, en que una única potencia detentaba el predominio mundial. La decadencia británica introdujo un tiempo de disputas hegemónicas, primero entre los EUA y Alemania, con dos guerras mundiales de por medio, después entre los EUA y la Unión Soviética, en el escenario llamado “guerra fría”.

La desaparición de la URSS hizo que la humanidad volviera a un mundo unipolar, esta vez con la hegemonía imperial norteamericana. No se tardó en anunciar que la historia terminaría, desembocando en esa hegemonía, que traería, con ella, la economía capitalista de mercado y la democracia liberal, como horizontes insuperables de la historia. Seguirían habiendo acontecimientos, pero todos encerrados en ese marco, que nos aprisionaría definitivamente.

Argentina: Ricardo Piglia y las rebeldías

No es Piglia no lo será tampoco para las futuras generaciones- un escritor fácil y cada obra de ficción suya ofrece varios niveles de interpretación, algo que motiva a entrar en sus páginas con intención de develamiento y asumida actitud clarividente y rabdomante.

Carlos María Romero Sosa / Especial para Con Nuestra América
Desde Buenos Aires, Argentina

El escritor argentino Ricardo Piglia (1941-2017).
Pido perdón por ser autorreferencial: no conocí a Ricardo Piglia (1941-2017). No tuve oportunidad de verlo nunca en este Buenos Aires de los desencuentros y la superpoblación de seres aislados, en La ciudad ausente de su narración de 1992, de cuya adaptación escénica -también por él compuesta- resultó la ópera que con música de Gerardo Gandini se estrenó en el Teatro Colón en octubre de 1995.

sábado, 7 de enero de 2017

Alepo, el declive del imperialismo norteamericano y el destino de Centroamérica

Las élites conservadoras que sustentan el poder en Colombia, Argentina, Brasil, México, Paraguay y buena parte de Centroamérica siguen pensando el mundo como si no se estuviera dando este giro monumental que los dejará sin proyecto, pues su proyecto ha sido siempre el del imperio.

Rafael Cuevas Molina / Presidente AUNA-Costa Rica

La victoria de la coalición ruso-sirio-iraní en la ciudad Siria de Alepo, más la derrota de Israel en la ONU, ambas apenas iniciarse el 2017, constituyen un  mojón que evidencia el declive del orden establecido mundialmente después de la Segunda Guerra Mundial, que ha tenido a Israel como punta de lanza de los intereses norteamericanos en el Medio Oriente.

Con ella, se evidencia flagrantemente que “el siglo americano” se encuentra en franco declive, y que lo que sigue será un mundo multipolar cuyos signos más evidentes hasta ahora son la articulación de los llamados BRICS, la puesta en cuestión de la globalización neoliberal desde el centro del poder económico mundial, el surgimiento de gobiernos antimperialistas en América Latina, y el imparable protagonismo, en primero lugar económico pero paulatinamente también militar, de China.

Entre Trump y Alepo

No hay duda: la geopolítica mundial ha dado un giro de 180 grados en cuestión de semanas. Las réplicas de este gigantesco tsunami tan solo han comenzado.


Arnoldo Mora Rodríguez / Especial para Con Nuestra América

Este fin e inicio de año ha traído grandes sorpresas, cuyo verdadero alcance se irá experimentando y sopesando a medida que avancen los días. Intentaré diseñar un esbozo a guisa de interpretación de lo que considero más relevante de los acontecimientos de que somos actualmente testigos, esbozo susceptible, como es obvio, de eventuales correcciones o esclarecimientos a medida que esos acontecimientos se vayan precipitando; cosa normal en una época, como la actual, que se caracteriza por la aceleración y radicalidad del tiempo histórico.

Estertores de Barack Obama

Barack Obama prepara su adiós. “We can”, le había dicho a su pueblo y al mundo; pero, al final, él no pudo. El suyo será recordado como el gobierno de transición de George W. Bush a Donald Trump. Un hilo de continuidad imperial entre la locura guerrerista y la demencia xenófoba y fascista.  ¡Vaya honor!

Andrés Mora Ramírez / AUNA-Costa Rica

Barack Obama, en el ocaso de su mandato.
En el ocaso de su segundo mandato presidencial, Barack Obama ha dejado salir a la luz tres de sus peores imágenes: la primera, la de un comandante en jefe derrotado (carga sobre sus hombros el fracaso en Siria y la victoria pírrica en Libia, con todas sus nefastas consecuencias) y errático frente a las nuevas realidades de la geopolítica del mundo multipolar (la creciente influencia de las nuevas alianzas entre Moscú y Pekín, o entre Moscú-Teherán-Ankara y Damasco, desnudaron las conjuras de la Casa Blanca con los mercenarios y terroristas del llamado Estado Islámico, y su escasa capacidad de maniobra en el ajedrez global); la segunda, la de un político desesperado (la continuidad de sus principales logros, como por ejemplo la llamada reforma sanitaria Obamacare, dependen ahora de la voluntad de un Congreso y un Senado dominados por los republicanos), paranoico (¡la culpa es de los rusos!, grita a los cuatro vientos) e incapaz del más elemental ejercicio de autocrítica para reconocer las raíces profundas de la crisis institucional, política, socioeconómica y cultural que vive la sociedad estadounidense (algo que la reciente campaña electoral retrató en toda su magnitud); y finalmente, la tercera, es la imagen de un emperador triste y demacrado, que quiso reflotar al imperio decadente con la retórica del cambio y el poder inteligente, pero que, en la antesala de su relevo, más parece el conductor de un cortejo fúnebre que un estadista triunfante.

2017: Año de importancia histórica

Entre enero y junio de 1916 V. I. Lenin escribió su famoso libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, que fue publicado, por primera vez, a mediados de 1917. Es decir, en el 2017 conmemoraremos el centenario de una obra que descubrió la nueva realidad mundial engendrada por el capitalismo de los gigantes monopolios.

Juan J. Paz y Miño Cepeda / El Telégrafo (Ecuador)

El libro de Lenin anticipó el éxito de la Revolución Bolchevique, también ocurrida el año 1917, con la cual se inició en el mundo la era del socialismo inspirado en los postulados del marxismo. De igual modo, entonces, en el 2017 conmemoraremos el centenario de la Revolución Rusa, que tuvo un indudable impacto internacional.

La Revolución Bolchevique también repercutió en América Latina, pues alentó la conformación de partidos socialistas y comunistas, esperanzados en el triunfo del proletariado latinoamericano (en realidad eran pocos los países de la región donde tal “proletariado” existía con alguna significación política), para inaugurar sociedades distintas, que superarían la era del capitalismo.

Los acuerdos paz en Guatemala, agenda pendiente.

Me resulta inmoral olvidar que los acuerdos costaron muchas vidas y dolor humano. Además  semejante frivolidad  obvia que al incumplirlos, las raíces del conflicto interno están presentes. Estoy convencido que los acuerdos culminados en 1996 siguen siendo el programa de la redención de Guatemala.

Carlos Figueroa Ibarra / Especial para Con Nuestra América
Desde Puebla, México

El conflicto guatemalteco arrancó tras el derrocamiento de Arbenz con la instauración de un régimen anticomunista  que paulatinamente se convirtió en una dictadura militar,  que a su vez incrementó su carácter terrorista. La dictadura militar reprodujo un orden capitalista excluyente sustentado en una enorme concentración agraria, cifras notables de miseria y privilegios asentados  en el racismo contra los pueblos indígenas, que constituyen el 60% de la población. Los acuerdos de paz buscaron  desmantelar las causas del conflicto que podríamos resumir de  manera esquemática en dos: la inexistencia de un orden democrático debido  a la dictadura militar y una sociedad marcada por la pobreza, la desigualdad y el racismo. Al igual que en Colombia en donde la negociación de paz entre el gobierno y las FARC ha sido adversada por la ultraderecha, los negociadores  en Guatemala tuvieron una oposición proveniente de los sectores que más temían ser afectados: la extrema derecha en las fuerzas armadas y en las cúspides empresariales.

El 9 de enero de 1964 y las relaciones internacionales en Panamá

Después del Tratado Torrijos – Cárter Panamá no ha jugado ningún papel de primera línea en las relaciones internacionales. El Tratado en cuestión materializó la demanda generacional de poner fin al enclave colonial que encuentra su antecedente inmediato en los acontecimientos del 9, 10, 11 y 12 de enero de 1964. Esto se logró en la etapa militar que culminó con la invasión norteamericana el 20 de diciembre de 1989.

Abdiel Rodríguez Reyes / Especial para Con Nuestra América
Desde Ciudad de Panamá

Los gobiernos post invasión no muestran mayor brío en las relaciones internacionales. A lo sumo hemos ampliado el Canal de Panamá y seremos la sede de la Jornada Mundial de la Juventud en el 2019. Estos gobiernos se han caracterizado por mediar en el mejor de los casos, por ejemplo: invitar mediante la presión de los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América Alba (ALBA) a Cuba a la VII Cumbre de las Américas celebrada del 9 al 11 de abril de 2015 en Panamá, en donde se dio el encuentro después de medio siglo, entre un mandatario cubano y norteamericano. Lo que se privilegió en las relaciones internacionales fueron las de índole comercial, descuidando el flanco geopolítico.